Es cierto que la clásica frase “hasta que la muerte nos separe” está cediendo paso al mientras “estemos bien” de la pareja. Esto queda demostrado en la dificultad para encontrar un compañero, las separaciones, la soledad, las nuevas formas de convivencia y de vincularse, las relaciones sexuales casuales, los cuales son temas que ya no sorprenden a nadie. ¿Qué es lo que cambió y por qué? ¿Cuáles son ahora las principales características de los vínculos amorosos?

Las tendencias sociales que vemos ahora en la relaciones de pareja, y que nos afectan directamente, es la fragilidad que se da en este vínculo. Este concepto es lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman llamó Amor líquido para describir el tipo de relaciones interpersonales que se desarrollan en la postmodernidad. Éstas, según el autor, tienden a ser cada vez más fugaces, superficiales, etéreas, con menor compromiso y complicidad.

En esta era los vínculos amorosos, amistosos y laborales están inmersos en la lógica de la fugacidad. A diferencia de las relaciones antiguas- relaciones “comprometidas”- las de hoy parecen estar hechas a la medida del contexto de la moderna vida líquida, en la que se supone que las “posibilidades románticas” fluctúen cada vez con mayor velocidad entre multitudes, con la promesa “de ser más gratificante y satisfactoria” que las anteriores, según cuenta el autor en su libro.

Un vínculo de pareja demanda una gran cantidad de energía y esfuerzo que mucha gente no está dispuesta a compartir con otro, y es por esto que hoy se ve como un bien de consumo y, por lo tanto, descartable

Un vínculo de pareja demanda una gran cantidad de energía y esfuerzo que mucha gente no está dispuesta a compartir con otro, y es por esto que hoy se ve como un bien de consumo y, por lo tanto, descartable. Desconfían todo el tiempo del “estar relacionados para siempre”, porque temen que ese estado pueda convertirse en una carga y ocasionar tensiones que no se sienten capaces ni con ganas de soportar, y que pueden limitar severamente la libertad que necesitan para relacionarse. En nuestro mundo de gran “individualización”, las relaciones son una bendición a medias ya que pueden ser un bonito sueño y una pesadilla, y no hay manera de decir en qué momento uno se convierte en la otra, analiza Bauman. Esto afecta directamente a la complicidad de la pareja, donde no se alcanza a desarrollar ya que no nos damos el tiempo, ni hacemos el esfuerzo por realmente mantener una relación y potenciar este pilar.

“Lo tuyo es tuyo, lo mío es mío, y no quiero perder mi independencia”, es la premisa que muchas personas tienen y que ayuda a que el concepto de amor liquido se mantenga. Actualmente  algunos prefieren estar ajenos a relaciones fuertes porque creen que puede coartar ciertas libertades y es por esto que muchos acumulan sucesivas relaciones líquidas que carecen de profundidad y complicidad para estar siempre listos a saltar a una nueva relación.