No hay datos concretos al respecto, y tampoco es un tema que se converse abiertamente, pero la realidad es que la mayoría de la población no disfruta de una vida sexual plena y satisfactoria. ¿Los motivos? Van desde lo físico a lo psicológico: falta de tiempo, cansancio, la rutina o el estrés pueden influir en una baja satisfacción sexual de una pareja. De todas maneras, esto es reversible y es una situación que se debe atender apenas se detecte el problema.

Todos nos merecemos una vida sexual plena, la cosa es, ¿por dónde partir? Según la psicóloga y terapeuta sexual Nerea de Ugarte, todos tenemos al alcance la capacidad de desarrollar la llamada “inteligencia sexual” siempre y cuando usemos las fuentes adecuadas y lo hagamos con responsabilidad: “Este tipo de inteligencia, al igual que las otras, se desarrolla, tal como uno estudia en la universidad y desarrolla habilidades a través del estudio”. Junto con la información que se pueda recabar desde todos las fuentes posibles, también hay actitudes que se pueden adoptar en pareja que de seguro serán de ayuda en el proceso.

Aprender el uno del otro, conocerse, compartir lo que nos gusta y lo que no, explorar y nunca dejar de jugar son pasos importantes para alcanzar la satisfacción en nuestras relaciones íntimas.

Las claves para una sexualidad plena tienen que ver con la confianza y la capacidad de comunicarse que tenga la pareja. Aprender el uno del otro, conocerse, compartir lo que nos gusta y lo que no, explorar y nunca dejar de jugar son pasos importantes para alcanzar la satisfacción en nuestras relaciones íntimas.

Algunos tips para mejorar nuestra vida entre las sábanas son:

1. Romper la monotonía: cambiar de ambiente cada vez que se pueda, organizar “escapadas” con la pareja y buscar espacios para nuevos reencuentros.

2. Alejar la monotonía y atreverse a jugar. Dejen los tapujos de lado y sean lúdicos, jueguen al amor, expresen sus fantasías, inventen nuevas maneras de buscarse… ¡posibilidades hay miles!

3. No vivamos de un checklist eterno de requisitos para vivir una sexualidad satisfactoria, especialmente si es uno que imponen los medios. Aterricemos las expectativas a lo realizable y acordado con nuestra pareja.

4. La previa parte en el último orgasmo, todos los días es una oportunidad de seducción. Recordemos qué fue lo que nos excitó de nuestra pareja cuando comenzamos y revitalicemos esos puntos de unión.

5. No perdamos la esencia de ser mujer o ser hombre: siempre preocupémonos de estar arreglados para nuestra pareja. Pensemos, ¿si lleváramos un mes, lo/la recibiría así? El maquillaje, la ropa, la actitud… todo influye en cómo nos ve el otro.

Recuperar y revitalizar los espacios en la pareja es una tarea de todos los días, pero de nosotros depende hacerlo de manera entretenida o tediosa. Reconocerse con la pareja, buscar nuevas maneras de acercarnos y construir espacios propios tiene una magia especial, ¡te invitamos a descubrirla!