Según el estudio “Chilescopio”, realizado en 2013 por la Universidad del Desarrollo, “un 54% de hombres se declaran satisfechos con su vida sexual, mientras que un 52% de mujeres declaran lo mismo”. Además, se postula que alrededor de los 40 años, tanto hombres como mujeres  manifiestan una abrupta disminución de la satisfacción en el plano sexual. Sin embargo, con respecto a la satisfacción de la relación de pareja en sí, aun registrando una baja lo hace de manera más moderada. ¿Qué dinámicas de la pareja incidirán en estas cifras?

En otro estudio, desarrollado por Jaime Barrientos, doctor en psicología social de la Universidad Católica del Norte, señala que la satisfacción sexual se define como el “juicio respecto a la actividad sexual, resultado de la combinación de análisis respecto de dos ámbitos relacionados: físico e intelectual”. Para Barrientos, la conclusión del análisis de lo físico es que mientras mayor es la frecuencia, mayor sería la satisfacción, y que en cuanto a lo afectivo, se alcanza la mayor satisfacción sexual cuando se asocian emociones positivas, y en donde existe un vínculo y un compromiso a largo plazo. ¿No querrá decir esto que la satisfacción sexual es la combinación de sexo y amor?

La expectativa de sexo a la semana es de 4 veces y que los chilenos alcanzarían sólo 2 semanales.

Analizando los resultados de ambos estudios, y sumando esto a las palabras del doctor Christian Thomas, ginecólogo, terapeuta sexual y director del Centro de la Sexualidad de Chile, que afirma que la expectativa de sexo a la semana es de 4 veces y que los chilenos alcanzarían sólo 2 semanales, podríamos concluir que en Chile tenemos menos sexo del que queremos y que no siempre estamos plenamente satisfechos con él. De todas maneras,  sabemos exactamente cómo conseguir el éxito en este aspecto estando más cercanos a una relación de pareja estable y conectada afectivamente. Y ahora… ¿qué hacemos para mejorar?

Al detectar los puntos de insatisfacción tenemos gran parte del camino avanzado. Lo que resta es tener la intención de comenzar un trabajo que, si bien puede no entregar resultados inmediatos, de seguro valdrá la pena cuando se domine. Primero, hay que entender que no existe una “frecuencia sexual” standard y que muchas variables influyen en este tema, como por ejemplo la llegada de los hijos.

El descubrimiento de la llamada “inteligencia sexual” da cuenta de que efectivamente es posible entender y comprender mejor cuáles son los procesos mentales que se llevan a cabo en la dinámica sexual de nuestra pareja. Como todos los tipos de inteligencia, la sexual es una habilidad que se puede desarrollar, aprender y ejercitar, alcanzando resultados sorprendentes y placenteros.

Algún grado de insatisfacción sexual en su vida producto de una comunicación deficiente con la pareja respecto de qué nos gusta y qué no.

El término nace de una investigación realizada por los psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn, profesores e investigadores de la Universidad de Massachusetts en Estados Unidos, que los llevó a escribir un libro sobre el tema al descubrir que una gran cantidad de personas participantes en el estudio presentan algún grado de insatisfacción sexual en su vida producto de una comunicación deficiente con la pareja respecto de qué nos gusta y qué no.

Para empezar a desarrollar la inteligencia sexual, es importante partir por un análisis propio que permita conocerse y escucharse, entender qué nos produce placer y poder comunicarlo correctamente a la otra persona, para comenzar a vivir una vida sexual más satisfactoria. Luego de este análisis, viene la parte de derribar los mitos y tabúes que rodean al sexo, arraigados a la sociedad, la religión o la educación, que son los que muchas veces no nos permiten disfrutar de una  sexualidad libre de prejuicios. Una vez que conozcamos nuestros gustos y controlemos nuestras inseguridades, podremos comenzar a conectarnos con el otro, abriendo un canal de comunicación honesto y sin tapujos, que nos permitirá encontrar el goce y la satisfacción en nuestras relaciones.

Esto es apenas un brochazo de lo que significa la inteligencia sexual, pero con estas guías podemos comenzar a indagar en nuestra vida sexual y preguntarnos qué podemos hacer por mejorarla. Después de todo, ¿será posible encontrar un ejercicio más placentero que este?

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