Aquí eNconfianza debemos partir esta edición reconociendo que la SEXUALIDAD es uno de los principales pilares del amor de pareja, ya que su sola presencia distingue esta particular relación de cualquier otra. Cuando hablamos de sexualidad nos referimos a una condición humana con la que nacemos y que dice relación con el placer, el intercambio afectivo y la comunicación, mucho más allá del SEXO que es sólo la parte genital (órganos sexuales) del contacto entre dos personas.

Con los años la energía sexual va perdiendo su intensidad, pero en ningún caso desaparece, sino que se transforma en un lenguaje propio.

Este componente de la relación de pareja, es el núcleo más físico e instintivo del ser humano, el que se manifiesta en un primer momento como atracción física, mezcla de química y revolución hormonal entre dos personas, produciendo esa exquisita combinación de sensualidad y piel que enciende el motor de la pasión y la seducción. Con los años (edad y tiempo de relación) la energía sexual va perdiendo su intensidad, pero en ningún caso desaparece, sino que se transforma en un lenguaje propio, un contacto afectivo profundo, una comunicación continua y fluida que va más allá de la frecuencia y la forma.

Sabemos que en torno a la sexualidad hay muchos prejuicios y mitos que resolver sobre: el propio cuerpo; nuestra disposición y reacción ante ella; la frecuencia y la forma; y, sobretodo, los significados que cada uno le da para evaluar la calidad de la relación. Esa conversación no es sólo ser más abiertos y deslenguados para hablar y tener sexo, sino que es entender la sexualidad como comunicación permanente con nuestra pareja sobre las señales y expectativas de lo que cada uno entiende como “conexión y compatibilidad sexual”.

Mantener el fuego de la relación es una cuestión de piel, y pasa necesariamente, por los sentidos así es que ¡úsalos!

Mantener el fuego de la relación es una cuestión de piel, y pasa necesariamente, por los sentidos así es que ¡úsalos!: Conoce y quiere a tu cuerpo y a ti mismo, haz sentir al otro atractivo y deseable para ti, activa las hormonas del placer y del amor con pequeños GRANDES detalles que te conecten con el lado más instintivo de tu naturaleza: el cuerpo, las emociones y los pensamientos… pero sobre todo déjate llevar.

Fortalecer este aspecto del amor, hará que disfrutes mucho más de tu relación, pero para ello, como en todo lo relativo a la pareja, hay que darse el tiempo y cuidar los espacios exclusivos para besarse, abrazarse, acariciarse, mirarse, escucharse, e incluso reconocer ese perfume único en el otro y la chispa de la sexualidad quedará encendida para reavivar la relación en cualquier momento.

Escrito por Luz Poblete

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