Muchas Mujeres hemos pasado por relaciones en que nuestra pareja es prácticamente nuestra vida entera, queremos hacerlo todo con él. Sentimos que lo amamos profundamente, que es lo máximo, que sin él no podemos vivir y que el mundo se nos viene encima si él se va. Apostamos todas nuestras fichas a él, dejando de lado amigas e incluso a veces familia. Y sentimos que nuestra completa y verdadera felicidad está “en él”. Error!

Un espacio de independencia importante, comprendiendo que hay espacios que son míos, otros que son del y otros que tenemos en conjunto.

Hoy, a mis 30 años, me siento libre y contenta al darme cuenta que mi felicidad no está puesta “en él” ni en nadie. Tengo una relación preciosa, con un hombre que amo profundamente y que admiro, pero sé y tengo la certeza de que mi propia felicidad no pasa por él….pero decido compartirla con él. A quien es hoy mi compañero yo lo elegí libremente, me enamoré y sé que si nuestra relación termina yo lloraría mucho, sentiría mucho dolor, tendría mil pataletas y un duelo largo, pero sé también que mi felicidad no depende de él y eso me permitiría seguir adelante y rearmarme. A lo largo de esta relación he construido un espacio de independencia importante, comprendiendo que hay espacios que son míos, otros que son del y otros que tenemos en conjunto.

Mi felicidad depende de mí, de lo que yo he construido, de cómo he avanzado, de lo orgullosa que me siento de mis logros, de los vínculos que cuido a diario, de mis valores, sueños y esperanzas, de validar constantemente lo que siento, perdonarme, permitirme equivocarme, de la seguridad que me he preocupado de sentir y trabajar, de valorar mis aportes, ideas y forma de amar, ….etc… Sé que no soy una “súper woman” y no pretendo serlo tampoco, cometo mil errores pero me preocupo constantemente de trabajar en vivir una vida que valga la pena vivir, en vivir una vida en la cual sienta paz y en amar sanamente. Una vida que siga latiendo con “él”  o sin “él”.

Creo que la idea de estar en pareja no es buscar la felicidad en ese otro, sino que compartir felicidad. Entregarse en una relación es precioso pero eso no significa perder la propia vida para vivir la vida de la persona que tenemos al lado. Cuando uno está en pareja hace una donación y es la mejor donación que una persona puede hacer: la propia vida. “Yo me doné a él y él se donó a mí” escuche una vez por ahí. Y sí, eso es estar en pareja….donarse el uno al otro. Pero para que eso funcione en forma sana es básico entender que somos personas diferentes e independientes. Sin duda hay momentos de postergación o de ceder, es parte de construir una pareja consolidada y estable, pero que no sea una constante porque con el tiempo te sentirás frustrada, vas a explotar y querrás recuperar tu vida y los años “perdidos”. En el amor obviamente hay un grado de dependencia, pero no exageres!

Nosotras debemos preocuparnos de ser felices con nosotras mismas, debemos trabajar nuestra autoestima y un sano empoderamiento.

Nosotras no podemos poner la felicidad en otra persona. No es sano estar felices de acuerdo a lo que nuestra pareja dijo, hizo o pensó, si él se fue o volvió. Nosotras debemos preocuparnos de ser felices con nosotras mismas, debemos trabajar nuestra autoestima y un sano empoderamiento.

Construir nuestra felicidad no significa estar todo el día riéndonos o no tener problemas. Todos tenemos problemas, todos sufrimos cuando un amor se termina, la idea de fondo no es no sufrir, sino que afrontar ese dolor con esperanza. La felicidad es una forma de ver la vida, más allá de lo bueno y lo malo. Es una forma de vivir por la cual uno puede optar.

Quizás él se va o quizás él se quede….el punto es que no se nos acabe el mundo si se va, porque del propio mundo solo hay una persona a cargo, y esa eres tú. No pongas tu felicidad en el otro, siente y trabaja tu felicidad y tus emociones positivas desde lo más íntimo, en ese espacio en donde nadie puede entrar….y compártela con quien es tu compañero.

Es muy desgastante respirar a través de otros, qué agotador para ti y para él!  No es bueno que nuestros proyectos sean los proyectos del otro, lo que “él” quería, lo que “él” soñaba, a donde “él” quería ir, etc. Por supuesto que estando en pareja los proyectos se comparten, pero es realmente muy recomendable que cada uno se haga responsable de su propia vida y tener proyectos propios, por más pequeños que sean y desde ahí ir construyendo juntos.

Te sentirás libre y tranquila al ver que tú eres la responsable de tu felicidad y que por lo tanto todo está en tus manos y no en las manos de tu pareja. Respira por ti…. 

Carolina Guida Huidobro

Directora sitio web Mujer y Punto 

FOTO FB