Las personas generamos hábitos. Se ha comentado que para las cosas más cotidianas de la vida como: integrar ciertos alimentos a la dieta, rutinas de higiene, rutinas de estudio, entre otras, sólo se necesitan 21 días para hacerlas parte de nuestro repertorio conductual. O sea, si por 21 días repito concienzudamente una conducta que no implique un cambio radical de mi personalidad, puedo lograr hacerlo parte de mi vida.

Esta teoría me ha hecho pensar muchísimo sobre qué pasa en la vida en pareja que las conductas del comienzo de una relación siempre apuntan a lo mejor de nosotros: ser detallistas, cariñosos, entregados, serviciales, sorpresivos, etc, sin embargo, pareciera ser que no se instauran como un hábito, y se olvidan al poco tiempo.

Efectivamente doy fe de que el principal error que hace peligrar las relaciones de pareja es creer que la novedad natural del principio dura para siempre. Muchas parejas llegan a consultar destacando que están aburridos y melancólicos porque la relación no es la misma que tenían cuando se conocieron, sin embargo ninguno asume que el efecto de la conquista recae, que la estabilidad aparece y que la seguridad que genera un compromiso (pololeo o novios) significa que de ese momento en adelante, es cuando se comienza a trabajar en la relación de pareja para siempre.

La única forma de que una relación avance para siempre en sintonía y amor, es asumiendo que cada día debo despertar y pensar que esa relación que yo elegí construir debo reforzarla con sorpresas y cariños de manera voluntaria.

Confiar en que la relación va a prosperar para siempre sólo porque en un comienzo “nos sentimos el uno para el otro” es el gran error que cometen las parejas. La única forma de que una relación avance para siempre en sintonía y amor, es asumiendo que cada día debo despertar y pensar que esa relación que yo elegí construir debo reforzarla con sorpresas y cariños de manera voluntaria.

Mis padres cumplieron hace pocos días 31 años de matrimonio, más otros 9 pololeando, 40 años juntos. Cada vez que puedo me instalo a conversar con ellos para saber cual ha sido la clave de su éxito y de qué forma puedo utilizar esa valiosa información con mis pacientes (a veces historias como estas sirven muchísimo más que libros, seminarios y teorías), y su respuesta es siempre la misma: GANAS. Y efectivamente son ganas: flores, mensajitos por la casa, picoteos románticos, paseos, palabra de cariños, gomitas escondidas debajo de la almohada (golosinas favoritas de mi Mamá), mensajes de amor con labial en el espejo del baño en las mañanas, en fin, GANAS, esfuerzo y dedicación.

Pídele que te haga una lista de 10 formas en que le gustaría ser conquistado, haz tú la tuya también.

Si tu elegiste la relación que tienes hoy, ponte las pilas, pídele que te haga una lista de 10 formas en que le gustaría ser conquistado, haz tú la tuya también, y siéntense con una copita de vino o un jugo a conversar sobre cómo serán sus próximos 21 días para generar el hábito de volver a conquistarse siempre.

Por la Psicóloga Nerea de Ugarte

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Nerea de Ugarte López
Psicóloga Clínica

Directora www.mujerypunto.cl / Directora Creativa www.buildlove.cl

Consulta Centro Mi Intimidad: +569 91932210