Cuantas veces en nuestras relaciones de pareja nos ha pasado que nos sorprenden con algo que definitivamente no nos gusta, o estamos muy cansados o con otras preocupaciones y nuestra pareja nos “invita” de manera difícil de rechazar a hacer algo que odiamos.

Muchas veces expresamos lo que no nos gusta, pero una y otra vez vuelven a insistir con aquella sorpresa o invitación desagradable finalmente basada más en el egoísmo, en la autoestima y en la necesidad de reconocimiento que en la entrega gratuita y en satisfacer lo que realmente quiere o le gusta al otro.

Hacerse cargo de las preocupaciones y los gustos del otro, más cuando eso es parte del compromiso de compartir juntos la vida.

Al igual que en el mundo de los negocios, es aplicable la máxima del cliente siempre tiene la razón, y uno es quien elige o no cerrar determinado acuerdo, nadie está obligado a martirizarse en el intento de adaptación con el otro y a dejar de ser uno mismo por satisfacer los a veces incompatibles gustos o quereres de la pareja, sin embargo considero que uno debe hacerse cargo de las preocupaciones y los gustos del otro, más cuando eso es parte del compromiso de compartir juntos la vida, cediendo lo necesario para no ser uno el principal en la relación si no que buscar constantemente en el maravilloso equilibrio que encierra la palabra nosotros.

Para esto la única fórmula, al menos la mía, es conversar y tratar de entender que existe detrás de una determinada actitud y no ser insistente, así si a tu pareja no le gusta el sushi, busquen que cosas les gustan comer en común y no sigas embutiéndole rolls a cada minuto, si le cargan las sorpresas no insistas y conversa de futuro con él o ella, así cuando regales efectivamente entregaras lo que espera y no lo que tu esperas o crees es una estupenda idea que muchas veces termina siendo solamente el inicio de un mal rato.

Es mejor la actividad que la rutina en la pareja, pero no debes nunca temer de decir lo que finalmente te hace feliz y te gusta.

De todas formas como dicen por ahí, la intención es lo que vale y uno siempre debe valorar ese gesto en el otro, es mejor la actividad que la rutina en la pareja, pero no debes nunca temer de decir lo que finalmente te hace feliz y te gusta y lo que por el contrario te desagrada. Quizás en el momento puede ser el germen de una discusión pero a la larga evitaras conflictos acumulativos que puedan afectar de manera mayor a la relación de pareja. Por otra parte cuando tu pareja te regalonee con algo que te encantó no dudes en reconocerlo y agradecerlo, somos seres que necesitamos reconocimiento y validación, así estamos educados y conformados, así que tal como debes decir que es lo que no te gusta o parece, nunca dejes la oportunidad de sacar una sonrisa cuando has descubierto gracias al otro algo nuevo en ti.

Por un Seguidor Anónimo

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