El vínculo de pareja se proyecta y perdura en el tiempo en base a otro pilar del Amor: el Compromiso, que responde a la necesidad humana de seguridad y apego estable en el tiempo. Es lo que necesitamos las personas para sentir que hay otro que nos acepta tal cual somos, con nuestros defectos y virtudes, y que a pesar del paso del tiempo y de los cambios fisicos y psicológicos que podamos experimentar nos sigue queriendo como el día que se plantó la semilla del amor.

El compromiso tiene que ver con Sembrar una semilla para una vida juntos, Cultivar esa relación en el tiempo con pequeños GRANDES destalles y así, Cosechar lo mejor de ella: “La Felicidad”. Estar eNpareja es una decisión y un riesgo a la vez, porque nadie conoce el futuro; pero implica la opción y la disposición a estar y enfrentar juntos los temblores y movimientos de la vida.

La Pareja se proyecta cuando ambos se reconocen en ese vínculo y están dispuestos a jugársela por la relación. Son muchas las dimensiones de la vida que habrá que negociar para lograrlo, la clave es estar dispuesto a asumir los compromisos y el deseo de compartir un proyecto construido de a dos. El fruto de cada pareja será distinto, porque cada una la riega y cuida con reglas propias.

Comprometerse es el elemento que le da estabilidad a la relación, es la Tierra firme donde apoyarse y construir un proyecto acompañado, la solidez de ese suelo donde se asienta la pareja será importante para no salir arrancando al primer temblor y el fertilizante que le pongan  a la relación (paciencia, cuidado, perdón, aceptación y otros) permitirá reconstruir la relación si es que ha sufrido un terremoto de mayor grado.

Renovar el compromiso es una acción diaria, incluye el respeto por los acuerdos y la consideración de las expectativas de la relación sobre la mesa, para evaluar constantemente si  éstas son realistas para quien las tiene y razonables para quien las cumple. Por eso es importante que ambos tengan en cada etapa de la vida juntos una profunda conversación sobre lo que esperan del otro, lo que necesitan, lo que temen de la relación porque eso cambia como lo hace una planta expuesta a las distintas estaciones del año y a la inclemencias del clima.

La tierra segurá siendo fértil siempre que la reguemos y cuidemos. Según la época necesitará más atenciones que en otra, y aunque a veces creas que la flor que allí se cultiva está a punto de morir, te sorprenderás cómo con sólo un pequeño cambio de lugar, un poco de sol y algo de agua, ella es capaz de volver a mostrar lo mejor de sí.

No dejes morir tu relación, no la descuides, cultívala en tierra firme y cosecha las virtudes de vivir en un relación estable en el tiempo. Quedarse con las semillas en la mano es el temor al compromiso y con ello te pierdes la bondad que la naturaleza humana nos da al disfrutar de la placeres de un relación de pareja como fruto del propio esfuerzo por verla florecer.

Escrito por Luz Poblete Coddou, terapeuta de pareja y directora eNpareja Chile

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