Hace un par de semanas (Siglo XXI), manejando en una carretera de nuestro lindo país Chile, apareció un cartel; o más bien una gigantografía, con la foto de una pareja adolescente, que dice: “vive tu libertad, ABSTINENCIA, tu opción, ALO JESUS”. Y aparecía un numero de teléfono. ¿Lo has visto alguna vez?

Ese mismo día, como por obra y gracia del señor del cartel, llego a mis manos el libro Predictably Irrational, escrito por el profesor de psicología del consumo en el MIT, Dan Ariely, quien cuenta sobre un interesante estudio que realizó con alumnos de Berkley.

El objetivo era evaluar hasta qué grado personas “inteligentes y racionales” pueden predecir cómo cambiarán sus actitudes estando en un estado de excitación sexual. Decidieron hacer el estudio solo con varones heterosexuales mayores de 18 años porque en opinión de los investigadores (hombres y mujeres) el cableado sexual del hombre es mucho más simple que el de la mujer. Después de superar algunas dificultades que les pusieron desde el punto de vista ético, se pusieron manos a la obra (literalmente).

“¿Animarías a una mujer a beber para tener sexo con ella?” “¿Drogarías a una mujer para poder tener sexo con ella?”

El experimento constaba de dos fases. Se les entregó a los participantes un computador portátil y en la primera fase tenían que imaginarse que estaban excitados sexualmente y responder preguntas como: “¿Disfrutarías del sexo con alguien que odias?”, “¿Te resultan atractivos los zapatos de mujer?”“¿Te sentirías atraído por una mujer de 40, 50 o 60 años?” “Dirías a una mujer que la quieres para aumentar las probabilidades de tener sexo con ella?” “¿Animarías a una mujer a beber para tener sexo con ella?” “¿Drogarías a una mujer para poder tener sexo con ella?” “¿Usarías siempre un condón?”

Unos días después de contestar “en frío”, debían responder el mismo cuestionario pero “en caliente”. Es decir, usando unas imágenes eróticas tenían que masturbarse y llegar a un punto alto de excitación sexual sin eyacular, mientras con la otra mano respondían las preguntas (Y quizás de paso les sirvió como tratamiento para la eyaculación precoz a los que la tuvieran).

En el estado de excitación los sujetos respondieron las preguntas de forma totalmente diferente a cuando tenían la “cabeza” fría.

Las conclusiones del estudio son muy claras. En el estado de excitación los sujetos respondieron las preguntas de forma totalmente diferente a cuando tenían la “cabeza” fría. Por ejemplo, en la pregunta de si se imagina excitándose sexualmente con animales, la probabilidad de hacerlo aumentó más del doble ( 136% más) Lo mismo ocurrió con la posibilidad de pasar el uso del preservativo.

Los resultados mostraban que cuando los estudiantes estaban en su estado frío y racional, respetaban a las mujeres, no se sentían atraídos por actividades bizarras y hubieran usado siempre el preservativo. Pensaban que se conocían a sí mismos, sus preferencias y de lo que eran capaces, pero subestimaron sus reacciones por un largo margen. La calentura era más grande que la prevención, la protección, el conservadurismo o la moral. Ariely alude a un cambio similar al del Dr. Jekyll y MrHide. Incluso la persona más brillante y racional, en el calor del momento, se divorcia completamente de la persona que creía que era.

En el estado de excitación, el cerebro reptiliano toma el mando y se vuelven irreconocibles para si mismos; se atreverían a arriesgarse a sufrir una infección de transmisión sexual o un embarazo no deseado.

Por favor: Condones, condones, condones! En frio, tibio y caliente.

Ps. Rodrigo Jarpa / @rodrigojarpa

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