En general, el compromiso se entiende como una “obligación” o “promesa” que se adquiere con otro, con el fin de asegurar un resultado o una meta. Pero pensemos desde una pareja, El compromiso, desde nuestra cultura (o programación?) se tangibiliza desde 3 escenarios super claros y concretos: matrimonio, convivencia o hijos, combinados o por separado. 

El compromiso en una pareja, si lo vemos desde el lugar mas simple, se basaría en mantener en pie la promesa inicial que tomamos en el momento en que las mariposas nos nublaron la cabeza. La comunicación y negociación serán entonces aspectos fundamentales del compromiso y del proyecto común. No es fácil, pero estar despiertos y conscientes debiera ayudarnos. Las personas cambiamos y es ahí donde entra a jugar el factor de “yo decido todos los días estar contigo, mantengo mi compromiso”. Eso pareciera ser más fuerte que la firma de cualquier documento como factor de estabilidad. El amor o mas racionalmente, “la relación”, es una construcción, no es algo que viva eternamente por el solo hecho de existir, y es por esto que es interesante hacer el ejercicio de cambiar el “te amo” por “te estoy amando”, si finalmente el compromiso también tiene una arista de decisión consciente: “todos los días renuevo mi compromiso de estar contigo al decidir trabajar por nuestra relación”.

Siempre se comparan las relaciones de décadas atrás con las de ahora. Antes, aparentemente había menos separaciones.¿El compromiso se entendía de otra manera? ¿Las parejas tenían menos problemas? ¿Había otra visión del amor, más sólida, con más sacrificio o menos desechable o liquída? o todo lo contrario, ¿era más temor que hoy a reconocer “me equivoqué y ya no quiero estar más contigo”? Tenemos la impresión que había una visión distinta. Hoy la idea de una relación de pareja estable es mucho más ambiciosa que la de antaño. No basta tener relaciones de 30 o 40 años, independiente de su calidad. Nos importa menos quizás la apariencia o el aguante sin sentido y buscamos ser felices y pasarlo bien en pareja? Hoy, lo que se busca es romper el mito de que las relaciones largas son las mejores, con un riesgo de pasar a una cultura de lo desechable que sabemos no nos hace bien. Buscamos la estabilidad, pero la buscamos en la calidad del trabajo de todos los días, de ese compromiso construido con esfuerzo y consciencia, sin garantías de largo plazo porque no las hay. Tenemos la impresión que la tendencia apunta a que hoy existe un movimiento que privilegia la autonomía y el amor propio como factores importantes para tener una relación sana y equilibrada, en claro contraste con otros momentos de la sociedad. La historia dirá cómo nos resulta esta “revolución de la pareja” y el compromiso. Estamos en transición.

El compromiso es una obligación que nace desde el ejercicio de la libertad, de hacerse cargo de actos propios, no es impuesta por un ente externo sino que debiera ser adquirida por la decisión consciente, informada y madura de dos personas. Aún teniendo en cuenta eso, a veces da la impresión que lo público del reconocimiento del compromiso adquiere una excesiva relevancia. Sea cual sea el rito, el contrato (matrimonio o el nuevo Acuerdo de Unión Civil), el papel del estado o la religión por la que se celebre- puede hacer que la pareja “se deje estar” en la tarea de hacer del compromiso una meta y no el comienzo de un camino. ¿Es neutro tener un tercero externo que regule el compromiso o nos “haga la pega”? ¿se continúa el compromiso porque realmente creemos en él o porque nos sentimos resguardados y amarrados por esa firma? Cuando en el espacio público aparecen nuevas regulaciones, además del matrimonio, ¿estamos trazando el camino correcto para encontrar nuevas formas o el Estado pasa a hacerse cargo de los temas que le corresponden a dos personas adultas?. La pregunta contraria, la de la desregulación del Estado de las relaciones afectivas de adultos es muy loca o es analizable?. ¿En vez de regular todo no será mejor derogar completamente el papel estatal -ley de matrimonio civil, divorcio y AUC- dentro del compromiso?. Todo esto en el marco actual de la filiación que independiente del régimen de pareja. Cuando hay menores de edad el Estado si juega un rol crucial.

Por lo anteriormente comentado, les comento un dato: el Censo realizado en 2012 nos entrega algunas luces sobre cómo en la práctica vivimos los chilenos el compromiso de pareja. Los matrimonios han disminuido y por primera vez en la historia hay más “solteros” que casados en nuestro país, y además la convivencia sin regulación alguna creció casi un 50% en diez años. Tomamos en nuestras manos la forma de regular la relación puertas adentro y por lo mismo, sin entrar en el detalle de pros y contras, el Estado quedó amarrado de manos y se vio en la obligación (gracias a la comunidad GAY) de regular este nuevo tipo de vínculos porque la realidad es que nuevamente el compromiso verbal y las buenas intenciones no serán suficientes para la mayoría de los casos. Hemos resignificado el compromiso formal de pareja migrando de un sistema a otro, ¿será porque al final del día es necesario regularlo? ¿El Estado va en el sentido correcto al seguir regulando nuevas formas de compromiso? Son respuestas que hoy no tenemos, pero es evidentemente que el que se use en nuevo Acuerdo de Unión Civil nos dará luces en el futuro. El matrimonio ha ido cayendo en desuso. El rol de tercero del Estado en esta relación afectiva de dos adultos y como van comprometiéndose resulta muy interesante de observar.

Le leí alguna vez al especialista en pareja Walter Riso que la mejor regulación -en caso de hacer alguna- se hiciera a través de una especie de contrato renovable, ya que esto requiere y fomenta hacerse cargo constantemente del compromiso, reevaluarlo cada cierto tiempo para renovarlo. Si funciona, si vamos bien, renovar nuestro compromiso y seguir trabajando en el amor día a día, como una construcción y regulación que no se termina nunca. ¿Para qué? Para un día, quizás, llegar al lecho de la muerte y decir: “te estoy amando y te sigo amando, pero todavía no he terminado de amarte”.

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