Estoy teniendo problemas en la relación, creo que lo mejor será conversarlo, y ¿qué pasa? Mi pareja no quiere escucharme y si lo hace, sus aportes al tema son monosílabos dejándome saber que todo lo que pasa por su cabeza es “blah blah blah” esperando a que este monólogo que hago acabe luego. Dos caminos totalmente opuestos para superar los conflictos; hablarlos o callarlos y esperar que se resuelvan solos, una de las grandes diferencias entre hombres y mujeres, ¿Qué hace que tengamos tales diferencias? ¿Por qué las mujeres tienden a hablar sobre las cosas? ¿Por qué los hombres tienen esta resistencia a hablar los conflictos? Es lo que la investigación realizada por el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos quiso averiguar.

“Las mujeres consideran que hablar con amigos y con otras personas es una forma de ayudarlas a resolver los problemas, de sentirse protegidas y de no dejar que los conflictos permanezcan encerrados”, comenta la autora principal del estudio realizado por la profesora de psicología Amanda Roses, de la Universidad de Missouri, Estados Unidos.

En el cerebro de las mujeres todo está conectado con todo, como si fuera una superautopista de Internet.

Si bien la ciencia no ha podido decir, con plena seguridad, si esto se debe a factores biológicos o ambientales, una hipótesis que se plantea es el de cerebros diferentes en términos anatómicos y funcionales. “El cerebro femenino es mucho más eficiente cognitivamente e integra con más eficacia ambos hemisferios, pues utiliza ambos en el procesamiento del lenguaje; en el cerebro de las mujeres todo está conectado con todo, como si fuera una superautopista de Internet”, ejemplifica Elena Levin, médica psiquiatra y directora del posgrado en ginecopsiquiatría de la Universidad Favaloro.

Además de esto, la autora del libro El cerebro femenino, resaltó algunas trascendentes diferencias de género producidas durante la vida intrauterina, mientras los varones a partir de las ocho semanas de gestación empiezan a bombear grandes cantidades de testosterona que descuidan los centros de comunicación, las células cerebrales de las futuras mujeres desarrollan más conexiones en los centros de comunicación y en las áreas que procesan la emoción. El estudio agrega:  que las mujeres utilizan unas 20.000 palabras diarias, en tanto los hombres se limitan a unas 7.000, con lo cual ya vamos notando una diferencia en cuanto a las diferencias en la comunicación según el sexo.

 Los hombres estamos más atravesados por un espíritu pragmático y buscamos las soluciones en la acción.

Ahora, ¿qué pasa cuando escuchamos a un grupo de hombres hablar y hablar sobre temas como deportes, música, economía? Aquí es donde entra el psicólogo Guillermo Vilaseca, coordinador de talleres de reflexión sobre masculinidad, quien nos dice que “los varones cuando nos reunimos con otros no sabemos hablar de nuestros sentimientos, de nuestras emociones. Capturados por el mito del héroe, del duro, el triunfador, podemos discutir de política, de fútbol, filosofía, negocios, economía, literatura, cine y mujeres, pero difícilmente abrimos un espacio de encuentro entre el pensar, el sentir y el actuar. Los hombres estamos más atravesados por un espíritu pragmático y buscamos las soluciones en la acción, mientras las mujeres quieren hablar y buscan las respuestas a través del diálogo”.

Podríamos concluir que los hombres callan al sentirse “jaqueados” al no poder responder a este modelo cultural exigente que la mujer domina tan bien, Vilaseca dice: “Ser varón está ligado a saber, poder y tener, ser importantes, sentirse orgulloso y confiado de sí mismo, todas cualidades con un denominador común: la potencia.” Y como este tema de las emociones, sentimientos y demás no está bajo su control, es preferible guardar silencio.

¿Y qué hacer con esto? la propuesta de Vilaseca es ésta: “Sondear el abismo entre el modelo internalizado y las propias posibilidades de concretarlo. Y lo hace con herramientas psicodramáticas que combinan la palabra y la acción”.

Pregúntense a sí mismos ¿es realmente necesario hablar sobre esto?

Así que, para tener una comunicación con mayor fluidez con tu pareja, pregúntense a sí mismos ¿es realmente necesario hablar sobre esto? Y cuando lo sea, integren en la comunicación aspectos de “ambos cerebros”, es decir, preguntarse directamente cómo se sienten frente a un problema, luego buscar juntos una  manera de resolverlo donde ambos perciban que han sido escuchados y que han llegado a una conclusión que los satisface.

Escrito por La Nación

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