Vivir en pareja; uno de los anhelos más comunes de toda persona, esa convivencia que nos hace sentir valorados, amados y necesitados pero que a veces, viendo las diferencias que tenemos, nos lleva a cuestionarnos si en verdad fue una elección adecuada, pensada e inteligente. Muchas veces tendemos a preguntarnos que nos hizo escoger a ese hombre o a esa mujer como el compañero de vida. ¿Existe alguna regla en la que nos basemos para elegir a esa persona? ¿Por qué lo escogí si difiero en tantas cosas? ¿Cómo negocio las ideas que no compartimos? Algunos autores como Rojas de González y Velasco nos explican mejor en el siguiente artículo una posible explicación de cómo llevamos a cabo esta elección.

La elección de pareja es una respuesta a los ideales, sueños, creencias, ilusiones que se han puesto en la vida con otro.

La pareja ¿Qué nos lleva a realizar tal elección? Algunos autores, como Jürg Willi, plantean que “la elección de pareja es una respuesta a los ideales, sueños, creencias, ilusiones que se han puesto en la vida con otro, y que generalmente están conectados con aquellos valores y con aquella filosofía que encarnaban los padres a través de su estilo de vida en pareja. Se elige por igualdad, por diferencia, por encontrar otro que apoye, por satisfacer a los padres, por compensar las propias falencias y todo esto se hace realidad en el contexto amplio y en el micro-contexto de la vida en pareja, y se puede decir que no hay otro vínculo que sea capaz de despertar de una manera más clara las necesidades infantiles y la capacidad para luchar por lo que se quiere”.

“¡Pero cómo si son como agua y aceite!”

¿Será por esto que muchas veces estamos con alguien al cual, a los ojos de otros, es tan diferente a mí? ¡Pero cómo si son como agua y aceite!, pero tal como menciona Willi, no son sólo las similitudes lo que une a dos personas, sino que también lo que las diferencia; si existe un apoyo y admiración desde la otra persona hacia mí, lo cual no necesariamente nace desde los intereses que tenemos en común, ya habrán ganas de tenerlo como compañero o compañera, para momentos difíciles, felices y otros.

Ahora, si bien aceptamos estas diferencias que tenemos con esa persona, hay cosas que no transamos, aunque pensemos que sí, como por ejemplo nuestras creencias y valores. “En la vida de pareja, es evidente cómo hay múltiples voces que sustentan tanto las expectativas como las luchas de cada uno porque su contrato individual se cumpla. Son los relatos que las personas tienen acerca de sí mismas y de su relación de pareja los que marcan o determinan sus acciones y reacciones ante los diversos temas que afectan sus vidas (asuntos de tipo económico, social, laboral, parental, sexual, espiritual, entre otros).

Poder concertar los aspectos divergentes, volver complementarios los opuestos.

Es tal vez una de las tareas más importantes del proceso de construcción de la vida en pareja y del logro de una estabilidad y satisfacción, poder concertar los aspectos divergentes, volver complementarios los opuestos y producir un contrato realista que aceptando la imperfección de las relaciones humanas y en particular de las relaciones de pareja, permita una relación complementaria, autónoma, flexible y generativa, capaz de poner límites al interior y al exterior de la familia, que sirva de sostén y de contención emocional.” Nos dice un estudio sobre las experiencias de vivir en pareja.

No suponer lo que debe hacer el otro, ya que se caerá en “yo creí que…” “es que supuse…”

Por esto, como fundación eNpareja, planteamos la idea de la NEGOCIACIÓN como ese espacio donde ninguno es mejor o más que el otro, y en donde las creencias o intereses que tengan y en los cuales difieran son igual de válidos, ¿cómo no “chocar” con las ideas que tiene mi pareja? ¡Fácil! No suponer lo que debe hacer el otro, ya que se caerá en “yo creí que…” “es que supuse…” y esto llevará a malos entendidos, hablar las cosas, ver en qué cosas están de acuerdo y en las que discrepan llegar a acuerdos, no siempre la idea es ganar, ni convencer al otro de una “verdad propia” sino que es llevarse bien y cuidar la relación, por lo cual es bueno reflexionar solo y también junto a mi pareja ¿qué estoy dispuesto a tranzar y que no? ¿Cómo podemos negociar este tema?

Antes del conflicto, negociar las cosas es un buen camino, sobre todo cuando se habla de vida en pareja. Compartan las cosas en común, apóyense en las diferencias y resuelvan los problemas con acuerdos explicitando lo que se quiere, y mucho cuidado con jugar a las adivinanzas de lo que el otro se supone que quiere, que no siempre piensa igual a mí y es egocéntrico pensar que lo hace porque no me quiere sino que simplemente lo hace porque es distinto a mí.

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