Todos hemos celado o sido celados por nuestra pareja, nadie se salva de sentir, en algún minuto de su vida, miedo a que la persona que tanto queremos nos deje por otra, mire a otra o coquetee con otra persona que no sea yo. “Pareciera ser que la respuesta emocional llamada “celos” está en nuestro ADN” dice Patricia Collyer, periodista y psicóloga, pero ¿Hasta cuándo podemos llamar normales a estas reacciones? ¿Es cierta la frase típìca “los celos son parte del amor”? esta psicóloga nos enseña más sobre este fenómeno tan familiar para algunas parejas.

Los celos son una respuesta natural de los humanos.

Los celos en sí, pareciera que aparecen a los pocos años de llegados al mundo, están presentes cuando nace un nuevo hermano, cuando nos gusta un compañerito/a y este se fija en otra persona, y los más conocidos los celos de pareja. Según Patricia Collyer, los celos son una respuesta natural de los humanos, la cual puede llamarse sana cuando los motivos son verdaderos o realistas, todos tenemos derecho a sentir miedo a perder una relación afectiva la cual hemos cuidado con tanto recelo, así , los celos serían una respuesta de protección a “lo propio”.

Los celos son una cosa, pero la manera de expresarlos es otra, “Estamos formateados por esa monogamia adoptada, la que ha tenido que ver con la sobrevivencia de la especie: el macho busca exclusividad sexual para perpetuar su descendencia y la hembra busca un macho proveedor, que le dé compañía y apoyo emocional para enfrentar la larga crianza, donde los hijos de los humanos son incapaces de enfrentar por sí solos el mundo durante un largo periodo” dice la psicóloga Collyer.

Hay que tener cuidado con caer al otro extremo y llegar a tener celos patológicos.

Ahora bien, al no poder evitar los celos, éstos han sido normalizados y hasta bien mirados por nuestra sociedad, destacando dichos como “amor sin celos, no lo dan los cielos”, pero hay que tener cuidado con caer al otro extremo y llegar a tener celos patológicos (celopatía), donde la posesión sobre la pareja y el egoísmo se agudizan y se tornan incontrolables al ver la posible ruptura de mi vínculo afectivo o que “me vayan a quitar lo que es mío”.

“Sólo soy un chico celoso, me sentía inseguro, quizás ya no me ames más”, como dice la letra de “Jealous guy” de John Lennon, muchas veces nos vemos enfrentados a la inseguridad y la incapacidad de desarrollarnos como individuos independientes. Es importante tener en cuenta formas de prevenir esta necesidad de posesión y dependencia en las relaciones, tales como: enseñar desde la infancia valores como la tolerancia, el respeto y el reconocimiento de los derechos del otro, comunicación, la confianza, la sinceridad, y el dialogo permanente, son imprescindibles para una relación basada en la complicidad y el compañerismo.

“Los celos son malos consejeros”

Debemos considerar lo que nos dice la psicóloga Collyer; “Diversos estudios han mostrado que, en los celos, un altísimo porcentaje de los temores y las dudas provienen de la fantasía. Como dice el refrán popular “los celos son malos consejeros”. Y lo son porque actúan como filtro que enturbia la real dimensión de las cosas. Finalmente, son un vicio y, como de todo vicio, hay que arrancar de ellos.” Entonces, proteger lo que quiero está bien, es aceptable y hasta cierto punto nos gusta que nos celen, pero cuidado con pasar a la otra vereda, mi pareja es mi compañero/a, no mi propiedad.

Fuente Emol

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