La calidad de cualquier relación humana está determinada por múltiples factores, pero existe consenso en que uno de los más importantes es la comunicación. Ésta, además de influir en nuestras relaciones, también influye en nuestra calidad de vida, ya que en todo momento estamos conectados a otros para pedir, preguntar, obtener o intercambiar algo ya sea una idea, un sentimiento y algo material, y la manera en que dicha interacción ocurra o la forma en que respondamos a los estímulos verbales o no verbales del otro afectarán, positiva o negativamente, nuestra reacción y por ende, definirán dicha relación y el clima emocional en que eso ocurra, pudiéndose convertir en un circulo vicioso o virtuoso según acerque o distancie dicho encuentro.

Palabras, gestos, postura corporal, vestimenta, tono de voz, silencios, y que, por lo tanto, es imposible NO comunicar.

Lo más básico en la teoría de la comunicación es entenderla como un intercambio permanente de mensajes entre dos o más interlocutores, entendiendo que TODO comunica: palabras, gestos, postura corporal, vestimenta, tono de voz, silencios, y que, por lo tanto, es imposible NO comunicar, todo lo que hacemos o decimos, con intención o no, comunica porque hay otro que escucha e interpreta ese mensaje. Entonces los problemas de la comunicación no es por falta de ésta sino por un vacío o dificultad para manejar los distintos elementos que la componen: emisor, receptor, contenido del mensaje, forma en que transmite, tono emocional, contexto o lugar donde ocurre la interacción.

La especialista Silvia Russek, afirma que la mayoría de los problemas de pareja surgen por una dificultad en alguno de estos aspectos de la comunicación, es decir, todo podría andar mejor si fuéramos buenos comunicadores o buenos traductores de la relación de pareja. Los problemas ocurren porque no se escuchan realmente el uno al otro o utilizan una forma poco adecuada para comunicar algo, es decir, se atacan, insultan, humillan, gritan o ironizan, entre otras. En lo que la profesional ha visto, reconoce que desde los primeros momentos de una relación se tiende a cometer tres grandes errores:

Muchas veces no sabemos qué necesitamos y queremos de nuestra pareja

1. El primero es no conocernos a nosotros mismos, ya que gran parte de nuestra vida hemos actuado y pensado como la sociedad espera de nosotros (cánones sociales, prejuicios, estereotipos), por lo que muchas veces no sabemos qué necesitamos y queremos de nuestra pareja y, por lo tanto, no sabemos cómo pedirlo de manera adecuada; entonces o nos quedamos callados o reaccionamos con frustración sin saber porque o simplemente reaccionamos mal cuando no ocurre lo que esperamos.

2. Lo segundo, es que no vemos a nuestra pareja como realmente es, ya que la vemos a través del enamoramiento, etapa llena de ilusiones y expectativas que nuevamente pueden nublar la imagen que nos quieren transmitir y que nosotros mismos ponemos como velo en el otro, lo que nos impide aceptar al otro como distinto, con defectos y virtudes igual que uno.

3. Y como tercer punto, es la creencia casi milagrosa de que si la otra persona nos quiere, tiene que saber lo que queremos y necesitamos, para dárnoslo, sin que tengamos que pedirlo, ni explicitarlo ni mucho menos repetirlo si ya se lo hemos dicho una vez. Entonces comienza el juego tramposo de las adivinanzas y por ende, las permanentes frustraciones que desgastan una relación de pareja.

N1_La Importancia buena comunicacion

No podemos establecer una buena relación si la basamos en nuestra capacidad de adivinar lo que la otra persona quiere, siente y piensa o si queremos que ella actúe de esta misma manera. Por lo tanto, tan importante como preguntarle al otro, es expresar nuestros pensamientos y sobre todo, nuestros sentimientos. Y cómo no va a ser importante la comunicación, si es a través de esta que conocemos a la persona con quién queremos estar, de esta manera nos conectamos con ella y vemos cuáles son sus sueños, deseos, valores, inquietudes, y de pasadita también nos conocemos a nosotros mismos.

No permitas que el cansancio y sobre todo la rutina te impidan mantener esa intimidad emocional y comunicacional con tu pareja.

Por esto es bueno dedicarle tiempo a fortalecer este aspecto de nuestra relación, no frustrarse y entender que cuando nosotros expresamos algo, verbal o corporalmente, la persona que recibe el mensaje va a tener su propia interpretación y ésta puede no ser la que esperábamos, pero no por eso la persona no nos quiere, es sólo que un problema en la comunicación que hay que resolver con confianza y con espacio para aclararla.

No permitas que el cansancio y sobre todo la rutina te impidan mantener esa intimidad emocional y comunicacional con tu pareja, en donde puedan hablar de ustedes mismos. Esto fortalece uno de los pilares fundamentales del amor. Te recomiendo que le des un espacio exclusivo a la pareja de al menos una hora a la semana para que tengan ese  espacio de conversación necesaria para saber en que están y que esperan de la relación de pareja.

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