El modelo relacional le llama “reconocimiento mutuo”, también “tercero intersubjetivo”. El modelo vincular, alude a las nociones de “ajenidad”, “presencia” e “interferencia”. Para ambos, de lo que se trata es de un vínculo que incorpore una función de mediación, función que pueda operar sobre la relación objetal dual, de manera de abrir espacio a la interacción sujeto a sujeto, horizonte de la diferencia. El fracaso del reconocimiento de la ajenidad del otro, suele conducir a la violencia.

En español: un vínculo suficientemente sano, supone el trabajo constante de reconocer al otro como alguien distinto a uno mismo, sin forzarlo a que se ajuste a nuestras expectativas; la violencia nace, precisamente, de dicho forzamiento.

Ps. Sebastián León, psicoanalista y PhD en psicología.

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