Cuando hablamos de intimidad sexual, estamos hablando de algo más que sólo sexo, más que sólo cercanía física y más que satisfacción de necesidades primitivas del ser humano. La intimidad sexual tiene que ver con un intercambio profundo de sentimientos, sensaciones, deseos, gustos y fluidos que, en la medida que nos vamos conociendo va creciendo en intimidad y confianza como ingrediente importante en la pareja.

Estar satifecho en este ámbito de la relación, tiene que ver con el conocimiento y confianza que se tiene de uno mismo y del otro

La intimidad sexual, además de ser un acto que nos genera placer, es también una forma de comunicación con la pareja, ya que al establecer este intimo contacto físico estamos movilizando los elementos de la comunicación en todos sus niveles: verbal, gestual y corporal cuya interpretación de la pareja nos hará saber acerca de su satisfacción o no en este plano de la relación.

Estar satifecho en este ámbito de la relación, tiene que ver con el conocimiento y confianza que se tiene de uno mismo y del otro, es entonces que se puede estar consciente de lo que yo quiero/necesito y pendiente de lo que el otro quiere/necesita para que un encuentro sexual exitoso.

Si bien, hoy en día existen menos tapujos para hablar y tener sexo, encontrando diversos medios que nos entregan amplia información al respecto y diversos medios para obtener sexo rápidamente. Sabemos que en la intimidad, quien debe darnos la mayor cantidad de información sobre lo que a nuestra propia sexualidad respecta, es la persona con quien tengo un vínculo intimo de pareja, con la cual se ha desarrollado esa confianza, definida como la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo, para lograr un único momento de intimidad sexual satisfactorio.

De la intimidad sexual en particular, no todos gozan de ella para llevarla a cabo.

Es fácil decir que la confianza es uno de los principales elementos de una relación de pareja en general, y de la intimidad sexual en particular, sin embargo, no todos gozan de ella para hablar de su intimidad y luego llevarla a cabo. Es aquí donde, muchas veces, nacen o se mantienen los problemas sexuales que atendemos en la consulta o los muchos que quedan en esa intimidad sin resolver.

Entonces para solucionar este “problema de comunicación” (intimidad y confianza), tenemos que “mejorar la comunicación”, es decir, conversar con nuestras parejas acerca de nuestra sexualidad: cuál sería nuestra frecuencia ideal; cuál es el lugar y el momento de mayor comodidad para tener ese acercamiento intimo; qué lugares nos gusta que nos acaricien y cuáles no; cómo nos gusta que nos acaricien; aclarar expectativas sobre “la previa” en cuanto a duración y significado para cada uno; qué nos gusta que pase después (dormir, conversar, acariciarse, abrazarse, otros), entre otros temas.

La intimidad sexual es un momento para acercarse más, es un espacio donde se está más unido que nunca física y emocionalmente a la pareja, es entrega y vulnerabilidad, y por lo tanto, estar bien en ese aspecto ayuda fuertemente a fortalecer la relación o puede convertirse en una señal por donde mostrar una debilidad en la relación.

Si bien es importante la comunicación con el otro, el proceso comienza con uno mismo, y cuando se está listo, se comparte.

No podemos responsabilizar al otro sino sabemos o no hemos comunicado nuestras preferencias,  expectativas, deseos y necesidades en la intimidad, estas son dinámicas, cambian con el tiempo, el momento de vida y claramente varían entre mayor confianza haya con la pareja.

Hazte cargo de tu sexualidad y genera el espacio para hablar libremente y sin tapujos con tu pareja, y verás que el acto se dará también con plena libertad. No le digas lo que no te gusta de cómo lo hace, dile lo que si te gusta y cómo mejorarlo. Intenta conocer mejor a tu pareja preguntándole lo que más le gusta de la relación sexual y abrete a las nuevas posibilidades que te proponga, conversándolas. No olvides que la estimulación física es tan importante como la emocional.

“Recuerda: el otro no es el único responsable de tu placer y satisfacción en la intimidad. Tú eres el primer responsable.”

Fuente aquí