Cuando se está en pareja, es importante establecer ciertos límites entre ambos para no caer en la dependencia mutua, posesividad y no perder la individualidad que caracteriza a cada miembro de la relación.

La desconfianza, los celos y/o inseguridades son las variables principales que fortalecen el comportamiento de querer atar o controlar a la pareja. En general estos “miedos” nacen de la propia dinámica que tenga la pareja, sentir falta de compromiso, miedo a perder a la persona amada, etc.  sin embargo, cuando más control se quiere tener, es cuando “se pierde” esta relación.

¿Que se puede hacer entonces con estos miedos y no perder a la pareja por los mismos? La idea de estar en pareja no es controlarse, no es compartir cada segundo del día con el otro, sino más bien compartir momentos, dejando tiempo también para sentirse libre, tener espacios para aprovechar el día como a cada uno le parezca sin tener que responder a un otro. Leer un libro, dormir la tarde entera, ver esa película que querías y que a tu pareja no le interesaba ver, salir con amigos, etc. son situaciones necesarias que deben permitirse dentro de la relación.

Lo mejor, y lo que llamaremos más “maduro”, es lo mejor para la pareja, establecer sus límites de tiempo y espacio personal, no descuidando la relación, negociando que hacer y fiandose el uno del otro, confiando en que ese espacio de libertad que se necesita, es bueno para ambos y para la relación en sí.