Luego de que nos acostumbramos a pasar tiempo con nuestra pareja, cuando nos vamos a vivir juntos y estamos inmersos en nuestros trabajos y quehaceres diarios, aparece la temida rutina. Sin embargo, encontramos que ésta, no tiene porque sólo vincularse con aspectos negativos. Te diremos por qué.

Seguramente ya conozcas el lado negativo de la rutina, la monotonía de hacer siempre las mismas cosas, el no dejar que la sorpresa invada tu día a día, saber qué se espera al fin de la jornada laboral o que vamos a encontrarnos al llegar a casa. Todo esto podemos encontrarlo “aburrido” y culpar a la rutina de ir “matando el amor”, sin embargo, todo esto depende de la misma pareja.

Si bien pueden tener un horario complicado por el trabajo, ir a buscar a los niños al colegio, estar agotado por diversos motivos, esto no quiere decir que esta rutina no los deje ser pareja, al llegar a casa y cenar si sólo prestan atención al televisor en vez de mirarse a los ojos y preguntarse qué tal su día, es allí donde la rutina es negativa. Si al ir a dejar a la pareja al trabajo, o despedirse de ella en las mañanas no involucra un gesto afectivo, también daña a la pareja, pero todas estas acciones cotidianas, no tienen por qué dañar a la relación si en ellas se pone un poco de afecto y se tienen en claro a quien tenemos a nuestro lado y por qué estamos con esta persona y no con otra.

Culpar a la rutina de ir “matando el amor”, sin embargo, todo esto depende de la misma pareja

En general, lo que podría denominarse como aspecto negativo de la rutina, es el que los actos rutinarios de la pareja dejen de lado y “absorban” el afecto que se tiene el uno por el otro.

Por otro lado, nos encontramos con que la rutina puede beneficiar a la pareja, aspecto que muchas veces no notamos al estar inmersos en nuestro día a día. Si bien podemos mencionar distintos elementos que podríamos llamar positivos en la relación de pareja, nos centraremos en dos: el conocerse y la seguridad.

Gracias a la rutina que tenemos con nuestra pareja, es que conocemos sus gustos, la forma que tiene de expresar cuando algo le agrada o no, que cosas hace a ciertos horarios, cómo hace las cosas y un millón de actividades más. Si todos los días se hiciera algo distinto, no quedaría ningún momento en el cual se pudiese saber con exactitud las cosas que podemos garantizar, sabemos de nuestra pareja. Además de esto, gracias a que se tiene una rutina armada entre ambos, hace que cada vez que se escapa de ella, se disfrute mucho más que si no se le tuviera.

La rutina puede beneficiar a la pareja, aspecto que muchas veces no notamos al estar inmersos en nuestro día a día.

Por otro lado mencionamos como aspecto positivo, la seguridad que nos brinda la rutina. La seguridad ayuda a sentirnos protegidos, cuidados de hacer siempre lo mismo, ya que si cada día se hiciera algo distinto, no sabríamos que esperar, tendríamos que tener cuidado de cada reacción, de cada movimiento que hiciéramos porque es “nuevo”. La rutina nos da seguridad porque lo conocido nos resulta cómodo, seguro.

Entonces no hay nada que temer en tener una rutina, la idea es diferenciar y determinar en pareja qué tipo de rutina se quiere tener en nuestra vida, no dejar que esta nos ciegue y caigamos en prestar más atención a lo que vamos haciendo día a día en vez de ver quien nos acompaña en esta rutina.